C on una cabellera inconfundible, que aún conserva, y un bigote marca de la casa, la carrera de Harald Toni Schumacher (Düren, 1954) quedó para siempre marcada por su brutal entrada al francés Battiston en las semifinales del Mundial de España’82. El portero germano, uno de los mejores de la historia, también tiene una relación especial con Barcelona, donde ganó dos trofeos Joan Gamper y firmó una histórica remontada con el Colonia en la Copa de la UEFA. Antes del España-Alemania, se sienta con La Vanguardia en el zoo de su ciudad para repasar sin tapujos lo que ha sido una vida intensa.
Harald Schumacher: “Mi jugador español preferido es Cucurella, y no sólo por el pelo”