A falta de juego, compromiso y actitud. En Francia apelan al rocoso bloque que ha creado Didier Deschamps para retar a España. No hacen ruido les bleus, encajan las críticas con entereza y siguen trabajando. No les va mal, campeones del mundo en 2018, finalistas hace dos años en Qatar y ahora semifinalistas en Alemania. No brillan en el verde, especialmente en esta Eurocopa, en la que sus números son incluso peores que los de muchos equipos eliminados, no los de un semifinalista. Han marcado tres goles en cinco partidos, dos en propia puerta, pero han encajado sólo uno, y de penalti, firmado por Lewandowski. “Sería bonito que ante España por fin Francia jugara un buen partido. Defensivamente no se le puede poner un pero; en ataque ya es otra cosa, ni siquiera crea ocasiones”, lamenta Frank Leboeuf, 50 veces internacional, campeón del mundo (1998) y de Europa (2000) ejerciendo de central galo.
La disyuntiva de Francia