Llegó a la Eurocopa bajo sospecha. Sus aplausos a Rubiales pesaban mucho más que su anterior triunfo en la Nations League y que haberse proclamado campeón europeo en categorías inferiores sub-19 y sub-21. Su perfil discreto como futbolista suplente del Chato Núñez en el Athletic de Clemente, campeón de dos Ligas y una Copa, a mediados de los ochenta y con un final de carrera en el Sevilla y ser un técnico sin currículum alguno en banquillos de Primera hacía que poco se confiase en Luis de la Fuente como para ser capaz de liderar a la selección española a conquistar la cuarta Eurocopa de la manera más brillante posible. Siete victorias posibles de siete partidos y apeando a las grandes favoritas como Alemania, Francia e Inglaterra. Casi nada, para un joven equipo en el que ha emergido la figura rutilante de un menor de edad, de 17 años recién cumplidos. como Lamine Yamal, como gran estandarte.
El triunfo de la humildad