En Asmara, la capital de Eritrea, la gente ha salido en masa a celebrar en las calles con música y muchas bicicletas las tres victorias de Biniam Girmay (2000) en el Tour de Francia. Son las primeras de un africano de piel negra en la carrera más importante del calendario. Los eritreos se quedaron en casa este martes. Girmay pudo repetir ayer en la última gran oportunidad para los sprinters en Nîmes porque se vio involucrado en una caída a falta de 1,3 km para la meta, lo que le descabalgó de la pelea. Llegó retrasado, dolido, escoltado y empujado por su compañero Goossens, como Ocaña en el Ballon d’Alsace en 1969. Sin embargo, el eritreo aún puede proclamarse el domingo en Niza ganador de la clasificación de puntos por ser el dominador de tres de las llegadas masivas. No solo venció en Turín (3.ª), Colombey (8.ª) y en Villeneuve-sur-Lot (12.ª) sino que también fue segundo en la sexta y en la décima.

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