He aquí un deportista entregado a la natación de máximo nivel durante toda su vida que ha podido pasear por Madrid estos días sin ser reconocido. Es probable que un futbolista del montón del Getafe atraiga más atención. No debería ser así, pero lo es en un país, España, que sólo desvía la mirada hacia la piscina de 50 metros cada cuatro años. En Seúl’88 Sergi López Miró (Barcelona, 55 años), se colgó al cuello la medalla de bronce en los 200m braza siendo el segundo nadador español en la historia en conseguirlo; en los Juegos de Barcelona fue cuarto y aún lo lamenta como si estuviera con el bañador mojado, y desde que salió del agua se ha dedicado a entrenar a los mejores especialistas del mundo hasta superar la veintena de medallas olímpicas.

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