Respiren hondo que viene una frase larga. Si no fuera periodista no estaría en París, tampoco tendría una habitación pagada donde dormir, ni llevaría una acreditación colgada al cuello, y sin acreditación no podría acceder a la piscina de La Défense, toparme en la entrada y comentar cinco minutos los Juegos con el admirado Àlex Corretja, escribir la crónica de uno de los partidos más emocionantes de la historia del waterpolo español, tomar declaraciones de jugadoras felices, cruzar la ciudad en metro y ver en directo a Stephen Curry anotar 17 puntos en el primer cuarto al lado de LeBron James, Kevin Durant y compañía en un repleto Paris-Bercy ante la mirada de Spike Lee, cuya filmografía contiene una de mis películas favoritas: 25th hour. Ya sé que los Juegos acaban el domingo, pero quería dar las gracias a esta profesión antes de regresar, que luego se me pasará.

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