De humillado a campeón. De derrotado a mágico. De cuarto a primero. De desnortado a cerebral. De perseguido a perseguidor. De la nada al oro. Su segundo título olímpico. El noruego Jakob Ingebrigtsen se tomó cumplido desquite de su debacle en los 1.500 metros para exhibirse en los 5.000 metros, en los que se merendó a sus rivales con una última vuelta de campeonato.

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