Era un día especial, el de su debut ante su nueva afición, en el Santiago Bernabéu. A priori contra una víctima propicia como el Valladolid, un recién ascendido. Pero Kylian Mbappé no pudo firmar su estreno soñado, sin mucha participación en la posición de nueve y poco contundente en las escasas ocasiones de las que dispuso. Sin pólvora el lustroso tridente blanco, formado por el francés, Vinícius y Rodrygo, el triunfo ante los vallisoletanos llegó en la segunda parte con los goles de Valverde, Brahim y Endrick.

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