Un pleno por la mínima. Un No llegaba, pasaban los minutos y el marcador del estadio Jesús Navas seguía inamovible. El Barcelona insistía e insistía sin obtener premio, solo aumentaba su frustración. Una y otra vez los ataques quedaban en nada. Las maderas protegían al Sevilla, con dos largueros y un poste. La portera Sullastres se lucía con paradas espectaculares e inverosímiles. Hasta que Aitana Bonmatí derribó el muro (0-1). Tenía que ser ella, la Balón de Oro, en la semana de su renovación con el Barça hasta el 2028.

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