Cree más el Espanyol en sí mismo de lo que sus posibilidades sobre el papel le permiten. Un conjunto diseñado a coste cero que juega demasiado tiempo en blanco y negro, pero que se empeña en negar sus incapacidades para sobrevivir a la categoría. No se ven los de González inferiores a nadie, aunque con mucha inteligencia reconocen sus limitaciones futbolísticas ante cada rival. Son la prudencia, el empecinamiento y su estadio, donde la afición perica siempre quiere más, sus grandes baluartes. Y con ello avanzan en una Liga que no les queda grande. Pero a veces, como ante un Villarreal cocinado para entrar en la Champions y que venía herido por su goleada contra el Barça, no les alcanza para sumar. Compitió el Espanyol con una versión más defensiva pero siempre audaz al contragolpe, pero el talento de Ayoze fue más eficaz que el orgullo perico.
El Espanyol no puede con Ayoze