A la carrera. Con dinamita. Espantando fantasmas. A tope de revoluciones. Con pasión y precisión. Con eficacia quirúrgica. Y poniendo alma, corazón y vida. Con todo eso el Barça sometió a su bestia negra, el coloso Bayern, y certificó que se encuentra en estado de gracia. Nadie como Raphinha ejemplifica todas estas constantes. El brasileño consiguió un triplete sideral. Abrió el marcador y lo resolvió. Fue inalcanzable para los defensas del Bayern e indescifrable para Neuer. Tres goles del extremo y uno de Lewandowski para dibujar un marcador de ensueño. Tras seis derrotas seguidas, goleada tras goleada, del Bayern al Barcelona llegó el desquite. Justo antes del clásico del sábado el equipo de Flick da otro golpe en la mesa y se pone a comer, por fin, con los más grandes de Europa. Tiene gol, disciplina, físico y fe, sobre todo fe. La que le llevó a levantarse en los peores momentos de un partido que no fue tan sencillo como indica el resultado.
El Barça somete al Bayern con un Raphinha descomunal