La Fórmula 1 empieza a no reírle las gracias al que hasta ahora ha sido su niño mimado, el tricampeón Max Verstappen. El todavía líder del Mundial, con 47 puntos de ventaja sobre Lando Norris, se ha ido ganando la antipatía y las críticas de rivales y comisarios, que han cambiado su rasero a la hora de medir sus acciones.
La Fórmula 1 se harta del juego sucio de Max Verstappen