A Alcides Ghiggia, uruguayo, le corresponde el honor de ser el hombre que silenció Maracaná. Fue en el último partido del Mundial de 1950, cuando la selección de su país se proclamó campeona del mundo dejando llorando a todo Brasil, el anfitrión. Diego Armando Maradona no marcó ni tuvo suerte cuando jugó en Maracaná ni en la Copa América de 1979 ni en la de 1989. En cambio, sí que tuvo el gusto de ser ovacionado por el Marakana de Belgrado, el estadio del Estrella Roja, ahora bautizado Rajko Mitic.

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