Contrincante complejo el que ayer se presentó en Montjuïc. El Brest, por su trayectoria en la Champions, podía causar respeto, pero no por sus últimas actuaciones en la Ligue 1. Pero la combinación de un Barcelona que no pasa por su momento ideal, ausente Lamine Yamal, con cierta pérdida de intensidad, sobre todo en su relación con el colectivo, y la manera de jugar de los franceses hacía que, sin duda alguna, el Brest fuese un equipo trampa.
Pedri lidera contra un equipo trampa