Se le agotan los recursos y las instancias al Barça de Joan Laporta, sumido en su peor crisis desde que accedió a la silla presidencial en marzo del 2021. La incapacidad a la hora de inscribir a tiempo en LaLiga a los futbolistas Dani Olmo y Pau Víctor ha desencadenado un terremoto en el barcelonismo cuyas consecuencias son impredecibles. De momento, ayer varios grupos opositores pidieron que Laporta dé un paso al lado si quiere evitar someterse a una moción de censura. Para amortiguar esa creciente amenaza, el presidente, que hace y deshace en el club porque así lo ha querido, ha decidido dar un nuevo paso: acudir al Consejo Superior de Deportes (CSD) para lograr una cautelar, es decir, para poder ganar tiempo (quizás unos meses) hasta que todo se desencalle en uno u otro sentido definitivo.
El CSD pedirá alegaciones a la Liga y la Federación antes de decidir en el caso Olmo