Acostumbrado a tener a todos los futbolistas alemanes a su disposición para escoger en sus convocatorias cuando era seleccionador –su último trabajo–, Hansi Flick vivió todo lo contrario en sus primeros meses al frente del Barcelona. Sin De Jong, Araújo y Gavi se tuvo que desprender de Gündogan y pronto perdió a Ter Stegen, Bernal y Christensen. Entonces, el entrenador tuvo que amoldarse a una plantilla corta que estiró como un chicle. Y lo hizo sin rechistar, sin ninguna excusa.
Un desplegable muy completo para Flick