El comunicado enviado a la Federación Española de Fútbol con copia al CSD es la culminación del delirio en el que vive instalado el Real Madrid desde hace demasiado tiempo. Los tres folios y medio de protesta, firmados por el secretario de la directiva del club madridista obviamente al dictado del presidente Florentino Pérez, confirman la deriva paranoide de una institución gigantesca y ganadora que dice sentirse perseguida por los árbitros, una paradoja que solo el forofismo más radical puede dar por cuerda. El asunto tendría gracia si no fuera porque un club de tal importancia debe medir sus pasos y regirse con cierta ejemplaridad, más que nada por la peligrosa repercusión que pueden tener sus actos. Hablamos de coacción a los árbitros. De generar una excesiva tensión en los estadios. De un derbi este mismo sábado.

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