¡Dios mío, qué lugar horrible, deme urgentemente un par de gin and tonics !, pidió a la azafata un ministro británico en el avión que lo devolvía a Londres una vez cumplido su mandato a cargo de los asuntos del Ulster. ¡Dios mío, aquí no existe el fútbol, necesito un gin and tonic !, exclamó el exjugador y entrenador británico Justin Walley cuando visitó las Islas Marshall, el último rincón del planeta al que ha llegado el deporte rey.

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