¿Inocente o culpable? Pues en términos absolutos según el acuerdo alcanzado, ni lo uno ni lo otro. En conclusión, culpable pero poco. Poco porque ambas partes, la Agencia Mundial Antidopaje y Jannik Sinner, han maniobrado hábilmente para llegar a un punto de encuentro. Ni la agencia hace la vista gorda ni el tenista se va de rositas. Pero al final queda una sensación de sanción a la carta, de cambalache hecho a medida para no perjudicar en exceso la temporada y la carrera del número 1 del mundo. De no mediar una entente el italiano se exponía a un castigo superior por parte del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) y el jugador no ha querido tomar esos riesgos. Al fin y al cabo no se va a perder ahora ningún torneo del Grand Slam, aunque llegará corto de preparación a Roland Garros. Pecatta minuta ante lo que podía haber sido.
Un traje a medida