Quien dijo que Diego Simeone es de los que al rival ni agua con gas, cubitos de hielo y la dichosa rodaja de limón? ¿Por qué se le acusa de cicatear con el fútbol cuando este martes en Montjuïc fue generoso, empático y atrevido con el balón? ¿Tanto cuesta admitir que hay Simeone para los siglos de los siglos?
Simeone, un amigo