Gato de siete vidas, Isco condujo al Betis a la victoria sobre el Real Madrid, su principal destino durante una trayectoria que comenzó en el Valencia cuando era el juvenil más cotizado del fútbol español. Luego vinieron cuatro equipos más
–Málaga, Real Madrid, Sevilla y Betis– y una sucesión de dientes de sierra en una carrera que, hace dos años, se consideró finiquitada. Abandonó el Sevilla a mitad de temporada, saturado de fútbol, sin ilusión y con sobrepeso. Le rescató Pellegrini, un entrenador a su medida. Isco le ha devuelto el crédito con creces. Fue decisivo en la remontada del Betis.

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