Ala expresión del hablar por hablar se contrapone el consejo de que, si no tienes nada bueno que decir, no digas nada. Hay quien lo denomina “recuerda olvidar”, teoría que se pone en práctica muy a menudo en el cosmos del fútbol. Ahí están los analistas en Estados Unidos, país que como parte de Norteamérica organiza el Mundial del 2026 (junto a México y Canadá) y que parece hacer plegarias para que los de las barras y las estrellas tengan una selección competitiva. Aseguran que la actual generación está llamada “para la gloria”. Algunos, en su euforia, hablan de “la generación de jugadores con más talento de la historia”. La suya claro. Mauricio Pochettino, curtido como entrenador en ligas europeas competitivas como la inglesa, la española o la francesa, fue el elegido para dirigir esta escuadra tan ensalzada, en la que varios jugadores participan en los grandes campeonatos del viejo continente. Ocurre que entonces llega el baño de realidad. Una vez más. Después de una serie de decepcionantes actuaciones, el fin de semana anterior sufrieron una derrota de las que escuecen y más en este momento de tensión geopolítica. Canadá, herido en el orgullo patrio por los insultos continuos del presidente Trump y su sueño imperialista de anexión, les dio lo que se dice un baño. Esto no quita que los expertos sigan con el discurso de que es un gran equipo, que solo le falta más disciplina.

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