La temporada del Espanyol estaba destinada a estar revestida de una espesa capa de sufrimiento. Con un entrenador inexperto en Primera y una plantilla de saldo era difícil aspirar a nada más que pelear por no descender. El peregrinaje en la primera vuelta resultó un purgatorio constante. Tras las goleadas consecutivas frente al Barça y el Girona, la propiedad llegó a pedir la cabeza de Manolo González. Y una racha poco esperanzadora para acabar el año 2024 dejó en vilo de nuevo al españolismo. Pero el siempre indescifrable mercado de invierno trajo consigo una metamorfosis inesperada, coronada por una goleada el pasado viernes en Vallecas que ha renovado de ilusión a la entidad.
El Espanyol completa su metamorfosis para volver a ilusionar