La épica de la remontada no figura en el imaginario colectivo del Barça, al que se le relaciona con la estética y la tendencia a la fragilidad, sospecha falsa que se cultivó en la treintena de años que separaron el traspaso de Luis Suárez (1960) del dream team que pergeñó Cruyff en la década de los noventa. Dos títulos de Liga en 30 años –1974 y 1985– fueron muy poca cosa para un club que apuntó más alto que ningún otro en el mercado. Por el Barça pasaron Cruyff, Maradona y Schuster, los tres mejores del mundo en su momento, sin apenas bendecir el palmarés. Es falso, sin embargo, trasladar esa sospecha de equipo frágil a la actualidad. En cuestión de remontadas, el Real Madrid gasta la fama, pero el Barça carda la lana. De esa evidencia trató su agónica victoria contra el Celta.
La épica y el falso prejuicio