Un 4, un 6, un 8 y un 10. Perdone, lector. No es un galimatías. Es la influencia de Pedri y su fútbol total en el juego del Barça de Hansi Flick. Bajo su manto se ha convertido en un todocampista, en un medio total y global. Un mago y un gladiador al mismo tiempo. Schuster y Víctor Muñoz fusionados para los mayores. O si lo prefieren Busquets e Iniesta en un solo cuerpo, para el público de mediana edad. Recuperador y distribuidor. Ladrón y generador. Seda y hierro. Mente y piernas. Una exhibición de virtudes en la mayoría de partidos que ha disputado esta campaña, que son la friolera de 51. Todos los que ha jugado el Barcelona menos la visita liguera del Valencia, compromiso que se perdió por una gastroenteritis.
Pedri: Física y química