Lautaro Martínez (27) no nació goleador. En Bahía Blanca (Buenos Aires), donde el baloncesto se practica más que el fútbol, comenzó jugando de lateral derecho en juveniles. Pero destacaba por su velocidad y un instinto ofensivo que le llevaron a cambiar de posición y a triunfar hoy en el Inter siendo su máximo artillero de la historia en la Champions con 20 dianas. De juvenil también destacaba por una madurez sorprendente que le llevaba a preocuparse por cosas atípicas para un chaval como la alimentación. Antes de los partidos le decía a la madre: “Cocina pasta, que debo jugar”.

Seguir leyendo…