Turno para el Espanyol. Hay que reconocerle a su hinchada un umbral de sufrimiento muy superior a la media. El perico está tan acostumbrado a vivir con dolor crónico que ya ni siquiera lo siente. Menospreciado por la abrumadora mayoría social barcelonista y tratado las más de las veces como un extraño por los medios de comunicación catalanes, los blanquiazules subsisten a pan y agua en su trinchera particular. Luchan contra todo y contra todos. Tanto es así que la lista de enemigos los incluye las más de las veces a ellos mismos.

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