Cuando Cristóbal Colón se presentó en Quisqueya (“madre de todas las tierras”, en el idioma de los nativos) el 5 de diciembre de 1492, cambió el nombre de la isla por La Española, y llevó como “regalos” café, caña de azúcar, caballos, hierro, armas de fuego, el nombre de Dios y de los Reyes Católicos, y enfermedades varias. Lo que no descargó de la Santa María, la Niña y la Pinta fueron balones de fútbol y bates y pelotas de béisbol.

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