Ter Stegen se encuentra en un auténtico laberinto. Acostumbrado a ser un peso pesado en el campo y en el vestuario del Barcelona el alemán ha perdido los galones. De manera oficial continúa siendo el capitán del equipo y así será mientras permanezca en la nave. Pero ya sabe que su papel esta temporada puede terminar siendo residual si no cambia de aires. Se lo temía desde el momento en que empezaron a sonar los tambores de bienvenida por Joan Garcia al terminar la Liga y se lo confirmó el pasado jueves el entrenador blaugrana, Hansi Flick.

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