El intento de ver el partido Vissel Kobe-Barça colapsa los accesos a la retransmisión televisiva. En coherencia con la incertidumbre y la improvisación que definen al Barça actual, los culés debemos asumir la fatalidad de nuestra condición y cargarnos de una paciencia que también forma parte del dichoso ADN. La indignación se expande por los caminos habituales, perfectamente inútiles. Atrapados por un laberinto prémium de falsos atajos digitales, los boomers o analfabetos informáticos volvemos a sufrir una brecha tecnológica que se extiende a otros ámbitos de nuestra militancia.

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