Desde los remotos tiempos de Cruyff como entrenador, cuando vetó la presencia de las cámaras de TV3 en el campo del Spartak de Rotterdam, que cerraba su primer stage como técnico en el verano de 1988, siempre se transmitieron en directo todos los encuentros de las pretemporadas del Barça. El veto televisivo se produjo porque el flaco no quería que nadie viera al equipo hasta el Gamper por las muchas novedades que había en la plantilla tras el “motín del Hesperia”. Aquella prohibición fue puntual, pero pone de relieve la trascendencia que tuvo ayer el apagón televisivo que afectó a miles de barcelonistas que se quedaron con la ganas de presenciar el estreno del conjunto de Hansi Flick ante el Vissel Kobe. La exclusividad que se había reservado para la app Barça One para los tres partidos de la gira asiática era una declaración de intenciones para potenciar los medios de comunicación del club, pero fue incapaz de hacer frente a un masivo ataque de piratería digital, para apoderarse de las imágenes del choque de una manera absolutamente ilegal.

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