Hay deportes que se celebran en una burbuja, que transcurren en otro planeta; otros, en cambio, huelen a tierra y verde, a hojarasca. También a chamusquina, como esta decimoséptima etapa de La Vuelta que arrancó en Valdeorras y penetró en el corazón del Bierzo. Entre el Godello y la Mencía hay kilómetros de ceniza, tierra quemada, paisajes apocalípticos. Fotografías coloridas que ahora son en blanco y negro, entre la vida y la catástrofe, y que son el marco de la victoria inolvidable de Giulio Pellizzari, una de las nuevas joyas italianas, de solo 21 años, el más inteligente en la trampa de El Morredero.
Pellizzari se hace mayor en la doble tregua de El Bierzo