Puede que Xi Jinping sea el único líder que ha plantado cara a Trump en el tema de los aranceles, que charle amigablemente con Putin sobre la eterna juventud y cómo el trasplante de órganos sea capaz de prolongar la vida (para quienes tengan el dinero) hasta los 150 años, que urda la invasión de Taiwán, consiga que se fabriquen los mejores coches eléctricos y disponga de uno de los ejércitos y una de las economías más imponentes del mundo, pero hay una cosa que no puede lograr por mucho que se empeñe: hacer que China juegue bien al fútbol.

Seguir leyendo…