Marc Casadó fue el último en despedirse del Barcelona. Le costó mucho. El canterano, que habló con Flick en junio y que llevaba dos semanas apartado del grupo, se marchó in extremis, sobre la bocina, cedido, al Deportivo de La Coruña en una operación que alcanzó el acuerdo verbal a las 23.00 horas. El Barça, que pretendía ingresar 30 millones por el centrocampista, estuvo hasta el último instante negociando para incluir una opción de compra obligatoria por esa cantidad. 

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