Insaciable e impecable, es uno de los jugadores que mejor representan el sello de voracidad que imprime Hansi Flick a su Barça. Goleador, asistente, correcaminos, centrocampista y delantero. Es Fermín. Un Fermín total. Un Fermín superlativo. Un Fermín general que no fue campeón del mundo por la fatalidad de una lesión, pero que ha regresado con más hambre si cabe, con más ganas de ganarse el puesto. De momento ha dejado en la suplencia a un Dani Olmo que venía de Estados Unidos reforzado. Pero es que el andaluz está de dulce.

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