No es un delantero virtuoso, pero Gordon tiene tantas cosas que benefician al juego colectivo que es casi imprescindible. Se pasa el partido interpretando. Ensancha el campo al máximo para favorecer al juego posicional pero si Espart le dobla, se ubica por dentro. Todas las veces que Raphinha se sitúa entre líneas (muchas) es quien se encarga de realizar rupturas al espacio para evitar que la defensa pueda saltar al brasileño a la vez que ofrecer una solución lejana. Y cuando participa con balón, siempre suma. Es difícil encontrar un atacante que juegue a tantas revoluciones y sea tan bueno en la toma de decisiones. Llegarán sus goles.

Seguir leyendo…