Red Bull vuelve a buscar talento en una familia estrechamente ligada a la Fórmula 1. La escudería austriaca apostó en su día por Max Verstappen, hijo del expiloto Jos Verstappen, y el resultado difícilmente pudo ser mejor. Ahora intenta repetir aquel acierto fichando a Robin Räikkönen, hijo del campeón del mundo Kimi Räikkönen, cuando solo tiene 11 años. Una nueva apuesta por el ADN de las grandes figuras del automovilismo.

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