Madrid se despertaba con churros y con zumbidos de motores de la Fórmula 3 ya a las 10 de la mañana. Un ruido desconocido procedente del Este de la ciudad, de Ifema, el recinto ferial, donde una bandera rojigualda de proporciones colosales, 420 metros cuadrados de tela al viento, señala el lugar: Madring, the place to be.

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