Vista la animación nocturna de Gran Vía, las Letras, Chueca o Malasaña, la primera carrera del Madring tuvo que resultar un soberbio tostón para los madrileños. Ni un solo adelantamiento de mérito en 57 vueltas de trenecito, que recordaron a las procesiones de Mónaco. Lo más notable, lo único que animó el sopor fue un virtual safety-car (que la mayoría ni percibiría) que llevó al cambio de liderato y destronó a Lando Norris para entregar la primera victoria de la historia del Madring a Kimi Antonelli, que estaba allí con la caña a punto. El italiano sale del GP de España mucho más líder del Mundial con su octava victoria del año.

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