Ya no se habla de Julián Álvarez. Nadie se acuerda de los 40 goles de Lewandowski. Resulta que Raphinha tampoco tiene nada que envidiar a nueves como Harry Kane o Haaland. Con el Sánchez-Pizjuán y el Sevilla por testigos, el capitán del Barcelona marcó los tres goles del triunfo azulgrana y se encargó de guiar a un Barcelona que dio una lección magistral de fútbol, sobre todo en la segunda mitad, para firmar la séptima victoria consecutiva del curso liguero. Raphinha no deja de sorprender. Ni de cumplir con creces con sus goles – ya van 12 en la Liga- en un Barça que le necesitaba y que le sigue más que nunca.

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