Era la primera prueba de fuego para el Barça post-Alexia. El regreso al Camp Nou y ante el eterno rival. Y el equipo blaugrana no solo dio la talla, sino que volvió a demostrar que no hay nadie como ellas. Que da igual cuánto se refuerce el Real Madrid, ni cuántos emblemas pierda el Barça. Este equipo es imparable. Le bastaron cuatro minutos para abrir la lata y antes del descanso ya le había endosado una manita con una Claudia Pina de otro planeta.

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