David de Gea (Madrid, 1990) era todo felicidad hace unos meses en Wembley. Ganaba con su Manchester United la Copa de la Liga, primer título en seis años, y se convertía en el arquero que más partidos había dejado la portería a cero en la historia del club, superando a Peter Schmeichel. Su trayectoria como red devil se engrandecía con otro hito. Salvo errores puntuales, nadie discutía su importancia. Era ya una leyenda que podía mirar a los ojos a los mejores metas que habían pasado por los tres palos de la entidad inglesa.
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