El escritor francés Stendhal conoció a principios del siglo XIX Florencia, de donde sale este sábado el Tour de Francia. El esplendor y la acumulación de belleza de la ciudad cautivaron al sensible novelista, tanto que al salir de la basílica de la Santa Croce sintió que le faltaba el aire. “Me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme”, detalló. Esos mareos, mezcla de emoción desbordada y sensación de aplastamiento, se conocen como el síndrome de Stendhal. Es como si el cuerpo y la mente humanos no estén capacitados para asumir tantos encantos en tan poco tiempo.
Un Tour digno de Stendhal