“Se puede ganar desde las calles uno u ocho, no me importa”, decía Hugo González, la mejor baza de la natación española en París, al salir del agua y clasificarse para la final de los 200 metros espalda, su prueba fetiche . “Lo que tengo que hacer es bajar mi marca o llegar al 54”, añadía, haciendo referencia a bajar el cronómetro del minuto y 55 segundos para tener opciones reales de tocar el podio.

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