Primero Roland Garros. Después, Wimbledon. Y ahora, los Juegos Olímpicos. Un ciclón recorre el tenis mundial. Porque Carlos Alcaraz elevó su nivel, barrió con una lección a Felix Auger-Aliassime por 6-1, 6-1 en una hora y quince minutos y se plantó en la final de París. Ya tiene medalla asegurada. Ya se marchará con premio. Pero por supuesto que no se conforma con el podio. Va a por el oro. Quiere ser este domingo el segundo campeón olímpico español en individuales tras Nadal en 2008. A pesar de todo el desgaste acumulado en las piernas y la cabeza el de El Palmar actuó en modo martillo pilón y no dio ninguna opción. El Alcaraz más sólido del torneo apareció justo cuando el título está aquí. Su contrincante será el vencedor del Djokovic-Musetti que se disputa esta misma tarde.
Alcaraz se instala en el podio con un recital