Hansi Flick pretendió en Pamplona el tirabuzón después del mágico salto que su equipo ha dado esta temporada. No lo consiguió. Su jovencísimo equipo claudicó en el primer tiempo, recibió dos goles y, privado de Lamine, Raphinha y Casadó, sufrió los rigores de la ingenuidad. Osasuna se impuso a ritmo de tambor batiente en el primer tiempo y aprovechó su ventaja hasta el final, no sin resistir la orgullosa reacción del Barça, que sufrió un duro castigo, pero no pierde crédito.
Faltó el tirabuzón