La primera huelga de futbolistas en España se consumó en ma­­rzo de 1979. No eran momentos precisamente tranquilos en el país. Acababan de celebrarse las primeras elecciones constitucionales y las reivindicaciones sociales estaban a la orden del día. El mismo 4 de marzo que vio cancelarse la jornada de Liga, coincidían, solo en Barcelona, las convocatorias de paros de 24 horas en el metro, con la confianza de que se añadirían pronto los autobuses, el cierre de una semana de las panaderías (tras un fin de semana de “feroz acaparamiento de barras”), y se hallaban en conflicto permanente los grandes almacenes. Y para colmo, sin fútbol.

Seguir leyendo…