Lamine Yamal sale cojo del partido contra Dinamarca y se activan los resortes del pánico. Los aspavientos nos retrotraen a una inercia mil veces repetida, que antes se definía como “virus FIFA” y hoy se acepta como epidemia sin vacuna. Las declaraciones del seleccionador Luis de la Fuente se distancian de la demanda de protección para los jugadores de talento. Como buen defensa de tradición leñera, De la Fuente recomienda a Lamine Yamal soltar antes el balón. Es un consejo terrible pero realista desde el punto de vista darwinista. Tiene la franqueza de evitar la hipocresía de lamentar las exigencias del calendario y, al mismo tiempo, no hacer nada para combatirlas.

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