El Mundial de clubs ha comenzado con una pleitesía a Messi, actor indispensable en una trama que representa las ambiciones de tres personajes –Gianni Infantino, Donald Trump y Bin Salman– conectados por la utilización del deporte como instrumento de codicia y poder. El Inter de Miami, equipo del astro argentino, no cumplió los requisitos exigidos para participar en la competición, excepto el dedazo que le procuró Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Sin Messi, un factótum del fútbol dentro y fuera del campo, el torneo valía mucho menos, así que el Inter de Miami recibió la oportuna invitación a participar.
Las tres patas y Messi