Tras encajar el 1-0 y en un tono de cierta incomodidad, apareció Raphinha para marcar a partir de otro movimiento espectacular. De entrada, con su posicionamiento intermedio evita que ningún central pueda fijar su marca. Después, porque siempre amaga sus desmarques para engañar. Algo que los futbolistas suelen olvidar hacer con el paso de los minutos, pero que el brasileño no se ahorra. Y luego, rompiendo a la espalda. Lo de la finalización ya es cuestión de confianza y calidad. Y repitió en el 1-2 y en el 1-3. Es quien menos interviene con balón (solo 22 participaciones en la primera parte), pero quien más soluciones da al equipo.
Dobles rupturas del goleador